jueves, noviembre 26, 2009





no estoy seguro de donde... pero te conozco!
algún lado tendrá tu nombre o de alguna calle se asomará tu casa pero sé de donde vienes y conozco tus intenciones y juro que tienes el mismo olor a cítricos raros de noche o a cantina vieja de madrugada, siempre da igual!
y si me lo permites te diré las cosas que gustas escuchar tanto como muchas otras que no conoces de ti aún, porque me eres tan familiar tanto en neón como bajo el sol, entre la noche como bañada en luna, dando saltos o sentada y pensando, eres tan precoz como mi abuela y tonta como el vecino de enfrente, una mañana llegaste con los ojos sangrados y al dia siguiente tu mirada era azul, una semana hacías box y la otra comías rosetas de maíz echada en un sofá, jugábamos videojuegos hasta la madrugada o me contabas tus aburridos traumas hechos de celofán hasta que amanecía, nos queríamos mucho, todos los días! también nos escupíamos las caras durante meses pero ambos valían la pena, vestías de colegiala hippie, vampiresa, reggaetona, te colgabas bolsos de marcas impronunciables, abrigos rojos, faldas de nylon, zapatos de piel... muchas otras veces no te colgabas ni los calzones, eras culta o estúpidamente imprudente, fumabas hierba y cigarrillos, tomabas chianti o cerveza, creías en la virgen, en krishna, en ti misma, leías libros, comías zanahorias, en fin...
Eres diferente, pero a la vez tan igual como el mar y el cielo cuando se funden a lo lejos, y aunque te cortes el pelo o te cubras en enormes gafas obscuras sabré a donde vas por la forma en que mueves esas cosas de marfil que llamas piernas, estoy tan seguro de ti como lo estoy al decir que después del verano le sigue el otoño, la diferencia es que tu no cambias de follaje sino de nombre, y en el umbral del atardecer, has sabido camuflarte entre los tonos morados del cielo para marcharte sin despedir la menor sensación de abandono hasta que se llega la hora de dormir y la maldición de despertar...
y al despertar...
celebro tu ingenio porque tu presteza no deja rastro que seguir,
y cuando lo hace procuras que no nazca en mí perseguirlo porque sabes que de de alguna u otra forma... siempre regresarás.
será que soy estéril o estoy completamente seco, pero si pudiera llorar lo haría por ti, pues tantas veces te echo de menos que ya estoy acostumbrado y cuando prometes algo sé que con los días esa promesa volará con la tolvanera de este desierto y sin embargo, yo te voy a creer.
...Porque eres mi alma gemela.
mi razón andrógina, la extensión de mis brazos...
tan vasta como la quimera que formas entre el tumulto de estos seres sin cabeza,
tan sorprendente como la maquinita que cargo con el alma,
tan líquida como la gasolina y tan fría como el hielo en un vaso highball pasado de onzas que gestan en mi garganta palabras de amor altisonantes.
eres igual a mí o mas potente y es por eso que siempre te encuentro en este prolongado juego de las escondidas, cuyo ensamble se basa en personas, oculta muy al fondo de sus renegados corazones.
y si me encuentras vuelve a perderme
que me aburre la vida si no busco.