domingo, diciembre 21, 2025

 Puedo dividir mi vida fácilmente en las dos etapas más importantes  de mi supuesto crecimiento como ser humano.

Digo crecimiento porque se supone que ese es el plan... plan de que? no tengo puta idea, pero no quiero ser un fracasado conformista o un quejumbroso llorón al final de mi vida.
Como sea, decía que puedo dividir mi vida en dos etapas: antes y después de medicarme.
No me refiero a aspirinas o jarabes para la tos.
Tenía un tiempo escuchando que mi cerebro estaba saboteando cada espectro de color, cada rincón,  cada canción y plan en el que pudiese pensar. El ruido era tanto que a pesar de gozar de una relativa plenitud económica, familiar y romántica  a la mitad de mi vida sencillamente el tormento no desaparecía; especialmente por las noches. Dormía a las 4 de la mañana, despertaba, por más tarde, a las 5 o 6. Durante el día me mantenía ocupado haciendo cualquier cosita que me sacara de mi mismo pero al llegar a casa, el condicionamiento de llegar a mi cama era tal que mi recámara la sentía como las fauces de un tiburón. Una afección en mi espalda terminó dejándome apoyado sobre un bastón, el cual por cierto, ni siquiera sabía usar... en ocasiones me lastimaba más tratar de usarlo que sufrir caminando torcido, el dolor desembocó en un terror absoluto incluso al simple hecho de sentarme a cagar. Una tristeza profundísima lastimó todo mi orgullo, sentía que, a pesar de todo lo bueno que me rodeaba, la miseria se volvía cada vez más oscura a mi alrededor
Agoté las opciones hasta que alguien me dio dos posibles salidas: "Busca ayuda profesional o toma este medicamento" de su bolsa sacó un frasco. Yo lo tomé sin dudar. Me dijo que el problema era que mis sueños se volvieran más manipulables o muy lúcidos. No le tomé importancia, hace tiempo me di cuenta que incluso en sueños, metía la pata... qué más daba?
Esa noche llegué a casa y ni siquiera cené. Me tomé la primera pastilla y me fui a la cama convencido de que mi vida estaba a punto de cambiar.
Eran las 9 p.m. Cuando noté... experimenté por primera vez el verdadero silencio. No hablo de mis hijos callados, ellos seguían gritando en algún lado de la casa; era un verdadero silencio en mi cabeza, era la ausencia de todo pensamiento salvo el hecho de que estaba pensando que mi cabeza estaba en silencio... tiene sentido?
Me quedé dormido y en un parpadeo, desperté a las 6. Pleno, gozoso.
Besé a mi mujer, no se si en su cara o mejilla, pero fue lo primero que hice. Me lavé los dientes y me vi en el espejo. Me gustó lo que veía a pesar de que ya estaba viejo y panzón. Arranqué una cana que se asomaba por mi barba, esa que me hacía ver más viejo. Solucionado. Durante el trabajo todo me resultaba asombrosamente eficiente, la comunicación fue excelente y al llegar a casa me puse a jugar con mi hijo a los juguetes.
Durante la noche disfrute de una magnífica velada de videojuegos y, aproximadamente a las 12  como un perro hambriento buscando sobras en un mercado abandonado, empezó a volver el ruido a mi cabeza. No le di importancia y seguí jugando hasta que inevitablemente el perro se convirtió en un feroz y rabioso león tratando de mutilarme vivo. Corrí por la pastilla (lo que es no estar acostumbrado) y recé las plegarias disponibles, pidiéndole a Dios, pidiéndome a mi mismo ayuda para arrancarme esa estática que retumbaba dentro de mi cráneo.
No pasó mucho tiempo antes de darme cuenta de que ese medicamento sería de vital importancia si quería conservar la poca cordura que me quedaba,  ahora pienso que mi vida pendía del pequeño hilo que esa píldora dibujaba sobre el abismo en mi puta cabeza de mierda.
Mi vida empezó a normalizarse, el dolor en mi espalda gradualmente desaparecía; un día por la mañana tuve una charla incómoda con mi mujer, incómoda pero supongo que necesaria (cumplimos 14 años y ninguno de los dos quiere pensar en el fracaso sentimental no obstante después de ese tiempo, ambos establecimos un plan b o al menos eso me pareció). Cogimos como animales. Lo dejo para el récord.
Total
Estoy en pleno uso de mi facultad cognitiva, consciente de mí mismo de lo que me rodea. Todo gracias a un centímetro en forma de cápsula. Y por primera vez en 35 años puedo ver lo bien que todo marcha.

Pero tuve este sueño. Lo tengo fresco...
En él estaba digamos un conocido. Me había invitado a un supuesto "encuentro" de artistas, la cita sería en este lugar tipo vulcanizadora, de esos pinches lugares que tienen el suelo a medio pavimentar, puedes ver grietas de tierra y piedras sueltas y enterradas entre el cemento viejo del piso levantado por la raíz de un árbol viejo que podaron hace un chingo, del cual nada más se asoma la semi recta rebanada de tronco. No entendía porque carajos estaba yo ahí, a mis 35 años en un pinche lugar cagado por perros y sucio pero aquí es donde se empieza a poner interesante: la vulca estaba cerrada con una cortina de metal, de esas que se enrollan hacia arriba, la cortina incluso tenia una de esas pinturas de las que hacen acá como un motor con ojos o una llanta con cara, no sé, algo así raro, viejo y medio borrado. Mi compa la abrió... era una estancia de 2 o 3 metros de ancho por quizá un metro y medio de profundidad y en cada extremo, o sea tanto a la izquierda como a la derecha, había una puerta de lámina, una de ellas colgando, era un local de estos jodidos del centro, pintura de aceite "ostión" con marcas de suciedad, mugre y descarapeladas aquí y allá, ya sabes que tipo de lugar. Hacía un calor de la verga. Mi compa me dice:
- ya nada más que llegue fulano y empezamos-
y yo:
-a chinga, empezar que?-
y mi compa saca una grabadora... una grabadora.
Y la pone en una silla oxidada de coca cola al fondo del local... o sea a menos de un metro de la entrada justo en el centro.
Llegó un puñetas, no sé que onda pero para ponerte en contexto: este puñetas llega con lentes, peinado, una pose de artista (mientras lo escribo se me pone la piel de gallina) De hecho, según mi compa, era un artista de no sé qué, ya olvidé ese detalle, pero mi compa en cuestión era como metalero o algo así, la cosa es que estaba chiflado.
El metalero nos explica que estamos reunidos para quien sabe qué tarea previa mientras se acerca a la grabadora, presiona el botón de play y se empieza a escuchar una canción como de... Rammstein? algo así industrial pero muy, muy rebajado, el metalero empieza a decir cosas que de plano no entendí pero definitivamente no era español, me dio la impresión de que estaba haciendo el ridículo a propósito o estaba de alucinado pero en eso todo se va a la mierda. Las puertas laterales se abren al mismo tiempo de golpe y el artista pone cara de "que pedo?" la luz del local empieza a fallar
(aquí se me está poniendo la piel de gallina como nunca) todas las alarmas de supervivencia, incluso las más ancestrales se encienden dentro de mí y trato de alejarme cuanto antes pero mis pies sólo se mueven sobre el cemento pinche, ni siquiera puedo sentir las piedras sueltas bajo la suela de mis tenis, estoy flotando! mi oídos están tapados o zumbando, todo está mal, me doy la vuelta como puedo y veo como mi compa sigue moviendo la boca, pero al poner mas atención me doy cuenta de que el "artista" también está flotando, con sus manos tiesas y estiradas, como si alguien lo estuviese sujetando; el metalero también está levitando pero de una forma mas "natural" si se puede decir así, sus cuerpos se acercan demasiado al grado en que se empiezan a tocar muy lentamente por el abdomen, se van pegando cada vez mas y mas y en una constricción irreal, veo como cada pliegue de ropa se introduce a la ropa del metalero, quien no ha dejado de mover la boca y mi camarada intelectual, visiblemente aterrado y vuelto lágrimas, se resigna poco a poco a lo inevitable. Tomó unos segundos, pero entre el industrial rebajado y tratar de entender que chingados estaba diciendo el metalero el momento eterno en que el artista y mi compa el metalero se volvieron uno, sentí una eternidad de mierda. Fue una cosa verdaderamente satánica, sentía entidades al rededor, el cielo estaba eclipsado e incluso juro que escuchaba susurros que me rehusaba a entender. En este momento yo estaba apoyado sobre un carro, un taxi estacionado, la desagradable "fusión" o no sé como llamarlo culminó en ni más ni menos que mi compa el metalero, sin cambios visibles salvo que ya no estaba levitando. Se acerca a mí bastante, bastante, me empieza a dar asco lo cerca que está, su repugnante masculinidad esta encima de la mía y me dice el pendejo:
-contigo es distinto... tienes que acceder a que me "una" a ti-
-estás pendejo!-
balbuceo
se separa de mí encabronado y me explica: tienes que decir que si! Ellos me dicen que tienes que ser tu! si no accedes por la buena tiene que ser por la mala!

Desperté.

aun con la espesa niebla del sueño obnubilando mi despertar dije: a poco así de fácil fue salirme?
juro que por un breve instante seguía escuchando susurros, algo así como cuando alguien habla en voz baja y lo callan. La fragante caricia del aliento matutino de mi mujer sobre mi hombro terminó de jalarme al mundo de los vivos. Carajo, la libré.

Pasaron los días y no tuve situación relevante que me hiciese recordar el sudor frío de aquella noche, todo había sido mejor desde que inicié el tratamiento y no pensaba permitir que nada ni nadie arruinase mi nuevo despertar.
Poco a poco volvía a tener el control de mi vida y el rumbo hacia el que marchaba era bastante claro ahora
Era un hombre renovado!

Había dejado de contestar llamadas pues ya tenía bastante que marcaban del banco ofreciéndome créditos o beneficios innecesarios durante todo el día. Al revisar mi teléfono me indignaba saber que tenía llamadas perdidas a las 3 de la mañana. ¿como carajos pueden trabajar así? ¿cuanto ganan? ¿no les da pena molestar a esa hora?
Los días en el trabajo transcurrían con absoluta normalidad, clientes iban y venían, las plantas crecían en el negocio, lo que antes me oprimía y me causaba agobio era la cascara de un capullo a la mitad de una metamorfosis. Mi pequeña rutina era increíble y me sentía bendecido por ella, a salvo, feliz.
Dicha felicidad, me llevó un día a decidir que quería salir a celebrar con una cerveza.
Cruzando mi trabajo está este lugar "tradicional" una cantina de renombre, no está de más mencionar de que ahí mismo me enteré que era un lugar exclusivamente para hombres. No me opuse a la sentencia, no sonaba homosexual. Me senté en la barra y pedí una cerveza, con la absoluta confianza de que no entrarían putas a molestarme a medio trago para comprarles una copa o un viejo marica a invitarme otra cerveza igual.
Me tomé la cerveza con absoluta calma, pedí otra para terminar el trabajo, comí unos cacahuates, viendo el espacio vacío entre las botellas de la barra, me dije a mí mismo: -puta... que bien me siento-
pedí la cuenta, dejé un poco más de la propina solicitada (si me siento bien yo, que sientan bien todos) y me puse en marcha.
De regreso al trabajo pregunté por las novedades durante mi ausencia, no hice mucho por ocultar que dos cervezas y el sol del exterior me habían relajado más de lo esperado y mi asistente, aunque lo notó, sólo sonrió sin decir nada.
-Te programé una cita para el martes, ya se llenó la semana, llamaron dos personas preguntando precios y vino alguien a preguntar por ti-
-quien era? te dijo?-
-no, sólo preguntó por ti, dijo que tenía rato buscándote y quería saber cuando tienes disponible-
-estaba buena?- le pregunté jugando mientras arrastraba una silla hacia el lugar de nuestra reunioncita.
-ya quisieras... era un pinche metalero-
Mis rodillas no soportaron, me caí sobre la silla. 
-q-que d-dijo?-
-pues eso, que no le contestabas las llamadas y que le urgía verte-
yo estaba pálido, se me bajó la peda.
-como tiene mi número personal?- le pregunté
-no sabía que te había marcado a tu número personal... porqué que pedo? estás bien?
-si, todo bien, nada más me mareé-
terminé de hablar.
tomé mis cosas y me fui rápido. No le iba a dar oportunidad al bastardo.
me subí a mi camioneta. La alameda estaba sola a pesar de ser de día pero juro que escuché gente susurrar. Arranqué.
Me tomó un par de días convencerme de que había sido una casualidad, ¿porqué chingaos un metalero quería verme? 
mi mujer preparaba la cena. ¿un pinche metalero? Mi hijo demandaba que jugara con él a los monitos. ¿que chingaos quería?
el acoso era incluso más letal que el tormento anterior y las pastillas no lo estaban silenciando.
A este paso ya me daba asco escuchar metal, escuchaba Kpop mientras llevaba a mis hijas a la escuela. Ellas encantadas.
Mi mujer notó la sombra que se cernía sobre nosotros nuevamente, las mujeres siempre están dos pasos adelante de nosotros, y ella, en su infinita compasión y bondad, hizo lo correcto: dejarme sólo.
Un día yo llegué del trabajo y simplemente ya no estaba.
El silencio era maravillosamente desolador.
Tomé la pastilla otra vez, sabía que si no lo hacía terminaría colgándome del pasamanos de las escaleras,
no me sentía triste, no me sentía mal, no aún... sólo estaba este puto gusano que se colaba en las grietas de mi cerebro, ese industrial lento, la sensación de levitar. Llamé al trabajo y comenté que me tomaría unos días, todo el mundo sabía lo que había ocurrido y trataban de ser compasivos conmigo, y yo lo agradecía pero sinceramente, mi preocupación estaba en otro lado.
Finalmente tomé una decisión: contacté con mi vecino que es judicial y ya sabes como es aquí, compre un arma.
Me preguntó que si sabía usarla, fingiendo que le importaba a lo cual le dije la verdad:
-por supuesto que sí-
-vecino, sé que lo dejó su mujer... nomás tenga mucho cuidado-
-pierda cuidado vecino- le dije mientras contemplaba de cerca por primera vez un arma de fuego con la misma curiosidad de un infante que no decide por donde morder una manzana.
salía a todos lados con ella, compre más píldoras en la farmacia, sentía que con el frasco y mi pistola nueva era invencible, me sentí más vivo que nunca.
Sonriente volví a mi casa. Me senté pacientemente en el sillón a esperar. No se cuanto tiempo pasó pero una mañana el refrigerador estaba despidiendo un hedor insoportable, cuando lo abrí me di cuenta de que había dejado de funcionar. Igual no había mucha comida, pero tampoco se me estaba antojando mucho. Los perros no estaban ladrando. Fui al baño y al verme en el espejo me sentía de lujo! había perdido un montón de kilos y mi barba sólo tenía un par de canas que arranqué sin dudar. Regresé al sillón para ponerme a jugar pero mi tele ya no encendía. Tampoco le di importancia, supongo que las cosas se descomponen. Me senté en el comedor y me dio mucho coraje que estuviese lleno de polvo ¿qué en esta pinche casa nadie limpia? Tomé unos pedazos de papel y un lápiz mordido que mis hijas dejaron en uno de sus cuartos y  enlisté las cosas que faltaban en la casa:

papel,
lápices,
balas,
refrigerador.

Las últimas alarmas del teléfono notificaban mensajes y llamadas perdidas del trabajo y de mi ex mujer antes de apagarse pero por supuesto que eran un maldito engaño. Igual siempre he pensado que el celular es malo, me dio gusto cuando se apagó para siempre.
Escuché que tocaban la reja gritando que iban a cortar el agua y fui rápido por mi pistola.
La estuve acariciando un rato, viendo cada rinconcito que tenía sucio para limpiarla y tenerla lista cuando fuese necesario
al Igual que el bastón, no tengo una puta idea de cómo se utiliza pero sabré que, llegado el momento, si necesito apoyarme sobre algo, será sobre el cuerpo muerto de un pinche metalero.

lunes, abril 03, 2023

 la oda nocturna trajo su sombra 

y el reflejo de la luna sobre el hielo negro entonaba gritos acimutales bajo el granito en el que mis piernas tambaleantes sostenían mi ebriedad. A torpes pasos crucé un sombrío jardín, el fango y el pasto humedecian mis tenis de tela mientras un huracán Club de Nuit emanaba de la ventana y una visión de aquel fruto me hizo perder la cordura. 


ay, Walnut lane, rosado espejismo en donde mi memoria me falla y su perfume asfixia. El ensordecedor crujir de la madera bajo mis pasos en cada escalón. Hipnosis de sándalo dentro de bóveda púrpura en la cual descubrí los designios de las estrellas. Al cruzar el umbral astrológico sentí el nado de Dos pececillos lamiendo mis dedos mientras el humo del incienso cerraba mis ojos en un terapéutico vaivén de caderas sabor a leche de almendra. 

el señor sabe que soy débil, pero jamás me había sentido tan fuerte.

Y bajo esa guía divina cometí crímenes imperdonables durante cada noche de aquel agudo invierno. 


Probé de su boca un año entero en Maui, los colores de montañita y el vértigo en la casa del árbol.

Robé de su cuello el aliento de la juventud y con estas mismas manos abofeteaba de regreso el vigor de su lucha y dulzor de su lengua. 

Su suavidad tierna entonaba sonetos a todo lo obsceno que extrajimos de un siniestro depredar mutuo.

La cara arde y la piel se pone morada; el aire escasea y el sudor suena cuando cae a gotas sobre la piel  empapada. 


Mujer coyote de sonrisa larga; no solo my playlist crecía, tambien el ansia de prolongar su magia. 

Los meses se hicieron cortos pero qué tortura fue cada día.


Y al final me ofrecí a mí mismo como sacrificio para hacer llover olvido y la escarcha del silencio lo volvió hielo vivo. Ahora sólo quedan muescas de un espejo fracturado y al verme reflejado sujeto los trozos más chicos; los aprieto con el puño para hundirlos en la piel y, disueltos en mi sangre, seguir nutriendo los pasos de cada día en que pude finalmente vencer el apego. 

fue como los días se volvieron grises y con ellos las nubes se extendieron para tapar sus estrellas. 

yo ya no podía ver el futuro

pero la arena de mi tierra me recordó con sabiduría

que los coyotes te comen vivo

si el ensueño te mantiene dormido.

martes, septiembre 27, 2022

La cabeza me hierve en esta puta ciudad. Nunca había perdido tanto tiempo aquí y la opción de huir me tienta el rostro con su fragante luz.

Me he cansado de buscar pero sigo de pie, firme ante la discordia y el alto voltaje, los pasos grandes se vuelven minúsculos y la gente me constriñe hasta el alma. 

no he sido pequeño desde pequeño pero la verdadera grandeza es para los perros de caza. yo soy un caniche con aires de leopardo, veloz y lascivo en una jungla hecha de block mal puesto, un trepador de muros coronadas por botellas rotas adheridas al cemento. El mestizo de luz y porquería. 

He logrado mantener abierto el telón siendo mi propia marioneta, bailando al son de los hilos rotos teñidos de mugre.


No sé hasta cuando podré soportar lo absurdo, no sé como pero lo seguiré haciendo.

Qué hay más allá del "ya no puedo?"

sábado, octubre 30, 2021

La dulce miel.

 Probé la suerte a lo lejos, donde dicen que el éxito les sonrie a todos.

pinche mentira pendeja. Pensar que fui tan ingenuo!

No existe el éxito para los fantasmas, y al borde del precipicio se acelera mi vértigo al echarle un vistazo.

es tan malo el olvido?

A menudo jugamos a las copas, coqueteándole al botón de "enviar". Con frecuencia le acaricio las piernas y deseo hundirle la cara hasta al insondable abismo de su fanfarria. Pero no pasa de ahi. Hasta eso es inocente. A pesar de ser un par de cabrones. A pesar de ser un par de mierdas. El olvido es culero, pero alivia todas las cargas. Yo soy un culero también pero a veces sueño que nací en otro plano, en otra estrella... que despierto y mi vida está resuelta. Pero el éxito no es para los fantasmas. 

Lo he intentado todo y aun no recupero el sabor. He visto mas de lo debido pero mis ojos no brillan con la ancestral sorpresa. 

Tuve la dicha de hacer amigos en el camino que al primer dolar apuñalaron años de lealtad en la espalda. 

Tuve la desdicha de enemistarme con gente que salvó mi vida y ahora musito gracias ante sus fotos de perfil antes de volver a bloquearlos. 

He presenciado como el perro te obsequia un silencio si le arrojas carne

Y es bien sabido que la abeja salva al mundo al chupar el néctar. 

entonces, en qué se convierte un hombre cuando la frontera del tiempo rasguña su aburrimiento? 

En un bit? en músculo? en medicina sagrada? 

porque todas las salidas me abrieron sus puertas y a cada una le di dos vueltas, hoy me cansa ver la eterna espiral escupiéndome la cara con su mueca de mujer, con su puta manita de carnal. Me fastidia. 

Probe la suerte a lo lejos... si.

y me sonrió tan delicioso que los cangrejos no tardaron en jalarme para robarme la miel. No queda voluntad de seguir intentando.

Pero lo hago. 

Abro la boca y recibo el néctar, cierro mis ojos y el asco me provoca arcadas dulces.

al poco rato siento las manitas, las que vienen por miel. Que de verdad la desean! y es ahi donde eclipsa mi ansia. 


El éxito no lo merecemos los fantasmas, pero puedes abrir la boca en cuanto el néctar caiga y escupir la miel a los demás. 

domingo, junio 20, 2021

Balada.



Fingi dolor en el pecho 
para que me tratasen como terminal 
y recibir menos de lo que el hastío me endulza,
Pretendí ser detestable para alejar la aprobación y se me bendijo con el don de la compañía. 
Jamás pedí volverme piezas que embonen en panoramas ajenos y ahora a mi paisaje le faltan pedazos.
No me quejo de mi fortuna pero si maldigo mi indisciplina, pues di amplias brazadas en la ciénega de tu especie pero no conseguí salir ileso. 

Me contagié de su olor y ahora siento que me envuelve, me acostumbré a su aroma pero su efecto jamás volvió

Debilitado me retiro; huir de la batalla no es perder la guerra y el parabrisas se empaña con el mal aliento de mis decisiones mientras mis manos sujetan firmes las riendas del camino y dejando atrás el cadáver de la rosa buscaré el panal en dónde su polen hierve.

Pero la rosa no se marchita. 
Y el camino a lo lejos se prolonga...
entrecierro la mirada para enfocar lo que nunca veo cerca, abro la ventana para sentir la brisa de agua negra y con la boca abierta respiro bocanadas de pestilencia.

El neón empapa mis dientes lascivos, me duele sonreír, me hiere...
pero esta es mi puta balada
y a ti te tocan las cervezas. 

lunes, febrero 22, 2021

La rebelión de los blátidos.

A mitad de mi baño me encontraba cuando escuché el sempiterno alarido de la consciencia, quien yo nombré mi roca firme abrazando al ego moría y pude ver dentro de los eones cómo el tiempo mancilla el espejo y con su progenie al blátido infestar los rincones. 

"De la cuna a la tumba abundantes son los caminos" el maestro decía, pero yo percibía la pestilente astucia de su enseñanza.

aún así tomé la senda de las rodillas que sangran pero alejado de su instrucción fui a parar en los fallos del verbo.

a mi me educó la carestía. Tomaba agua sucia en las mañanas y había semanas en las que no comía.

la luz en el cuarto no conoció cortinas y yo buscaba el rincón mas oscuro para seguir viviendo al otro lado del sueño

ropa con polilla y doloroso calzar incentivaban mi letargo, satisfizo mis mañanas el aroma a mantequilla caliente en la panadería de al lado. Supe que estaba preso mas no precisaba un escape. 

En aquellos días, yo sembraba

un día (que olvidé para siempre) me levantaron del escombro quienes yerguen la refulgente falla del hombre, los llamé amigos y a su sombra recorrí distancias prohibidas, floreciendo como la ortiga en las banquetas a media tarde. Nutriendo la fauna urbana con vómito nocturno caminando a ningún lado.

Los callos en los pies mecían la cuna de mis pensamientos, la boca seca hidrataba mis fetiches durante el verano más culero que se burla de quienes nacemos sin opciones, me conmovió la arcada del llanto y del vómito, la saliva de la hembra y la mentira seca; dotado con la virtud de lo repulsivo emprendí la comisión de reforestar mi tierra. 

hundí cada semilla en el terreno de la costumbre, a cada una ofrecí sonrientes gotas de sudor, en poco tiempo me volví río, ofrecí mi flujo a los brotes hasta quedar seco. El orden prevalecía y diligente me adaptaba al gobierno del sol y de la noche. 

En esos días me encargaba del riego

y la vid fue arrancada para volverse fermento, el terreno invadido con solaz de culpa y el cauce vuelto basurero me rompió los huevos. 

Y justo en el dia de la cosecha

miré con rencor lo que hicieron con mi río, golpee con furia mi propia insuficiencia y en lo más negro de mi escape escuché el susurro de la primera opción que me ofreció la vida: 

La rebelión de los blátidos. 

yo deseaba sentirme limpio pero en el fondo ellos ya sabían mi nombre, sus deprimidos cuerpos soportaban al resto, terrores nocturnos que vuelan en forma de pánico hacia la cara

decapitados se aferran

pisoteados pelean

Vi al blátido infestar de horror la comodidad y comprometer con repugnancia la estable calma. Lo vi comer y alimentar a sus ninfas, los vi amar y también los vi consumir. 

Estuvieron ahí toda mi vida pero los escuché justo a tiempo, invencible en la tierra, en el aire temido. El marrón de sus alas me mostró el camino.

-¡éstas no son las lecciones del maestro!- pensaba mientras estiraba la mano para alcanzar el piso.

Cuando acepté su regalo tuve más puños, me volví suficiente y al instante fuimos un rio. Añoraba la enseñanza pero el olor del drenaje me ayudó a olvidarlo.

Salí de la regadera, el silencio era obsceno. Soy la cabeza de una revolución a baja escala. Espiando al enemigo como un doble agente. 

No se mostró el andar de un sucesor sino el vuelo del oponente. No fui un buen pupilo sino un traidor excelente.

escuchando el golpecito que la cadena repite en el foco

ante el espejo del baño, y tal vez sonriendo un poco

ofreceré una disculpa cuando nos veamos de frente. 




martes, febrero 09, 2021

Eco

Fue el trueno que me despertó

o el insondable espesor de la sombra, ya ni supe

El ave en mi pecho detuvo el trino esperando a la flor del medio dia,

pero el eco.

el eco del murcielago se eleva cuando en la sombra se alimenta


Fue el relampago reflejado en la telaraña

o la bondad teñida de maligno

Pero el eco.

Se me instruyó en todo y para todo estuve listo.

De niño levante plegarias que fortalecieron mis huesos

De joven cultivé mi temple para no menguar con la edad

¡Pero el eco!

Nadie me advirtió que resuena detras de los ojos

que duele si deja de sonar

palpita en la garganta y se reproduce en los dedos

siempre está ahi, ausente

nunca lo encuentro al alcance

y al extender mi brazo

siento que el eco reposa en mi mano.


El sueño se ha vuelto polvo pero aún nos espera el futuro,

el veneno inyectado en la rutina del desayuno.

el trueno es la magia que invoca a la tempestad

y con sutíl gracia la lluvia nos recuerda

Que es pecado aburrirse en esta ciudad.

jueves, octubre 27, 2016

No sé si los gustos se adquieren con el tiempo, con la edad o por mero capricho...

empezando el día descubrí que no me gusta viajar, pero prefiero estar lejos.
Me cansa sobremanera llegar y adaptarme a donde no pertenezco para regresar al lugar en donde el calor moldeó mi asiento en el sillón de la casa.
 Descubrí que no es el destino lo que me intriga sino lo que va quedando atrás cuando ya no está en mi control.
Ahora sé que no importa que no conozca la ciudad o el estado o el país, el punto de interés siempre me sabe a carretera, a vacío, a higiene visual al ver las estrellas de noche o el oasis de concreto alzándose en el horizonte.

 Siempre me sabe a mar o a montaña, lejos del titán de la voz.
Siempre me sabe a cacto o a palma, alejado del ojo hambriento.
A cristales de hielo en una playa, a cedro en senderos a punto de enblanquecer por el invierno.
A lenguas y dialectos que me hacen cuestionarme quien soy y reverenciar mi sentido común constantemente después de una hábil charla con las manos. 
A todos esos lugares que me han ofrecido una cama caliente, un piso frio o una estación de tren en la que pueda dormir y cómodamente soñar

Ahora se que no importa ni la distancia ni la estados, el lujo o la modestia, el aire el mar o el asfalto.
Simplemente prefiero estar lejos, pero sueño con estar cerca. 

viernes, junio 10, 2016

Hay algo siniestro en tus manos
no deben ser de este mundo

me percaté al ver en su cara marcas alienígenas
de obscuras matemáticas que medían el astro viaje de mi cuello a la entrepierna,
pensaba que estabas bajo mi control, pero al verte bien mejor me dieron ganas de huir,
Creo ahora que hay un plan tuyo más negro que el que yo tenía para ti esta noche 
y tengo la sospecha de que nadie me va a creer

ahora que lo pienso, ya te había visto antes
y no hablo en el sentido romántico, sino que me da terror
soy presa de la angustia por la mañana y trato de evitarte sin éxito
te cuelas en mi campo de visión justo al frente como un terregal
raspándome con arena roja y caliente
caliente...
creo que siempre me meto en problemas por caliente
el blues de tu andar me hipnotizaba
pero el metal de tus piernas terminó de volverme loco

tal vez debo estar enfermo o mal atendido, pero juro que

siento un terror frío cuando mi teléfono digita los números de mi sentencia,
siento una angustia leve cuando mi oreja derecha escucha el patrón sonoro que hace tu teléfono al identificar mi lada.


caí en la cuenta cruda,
la realidad abominable al borde de los 30
si bien empecé con el pié de en medio
no veo que nada termine lejos del agujero negro
entre las piernas de Alicia...
hablo metafóricamente, pero vivo, literal, entre la mierda
desde que empecé a escribir en binario al día de hoy han pasado 10 años
y pensé que moriría sin lograr celebrarlo
pero ahora nazco entre riffs de bajo menos culeros,
en tragos más selectos por mi lengua cada vez más larga,
cada vez más triste y enojada
en el mismo ensayo de mi juventud, pero con bocinas más grandes y más rotas

Renacemos
entre el dominio de los que cada vez tienen más cuando a nosotros nos alcanza para menos,
nos alzamos de entre la juventud que murió a nuestro al rededor, pero sigue caminando y abortando y dando a luz a la desesperanza
entre los bytes de humo y niebla he sido levantado como el rey donnadie
nombrado por mi familia como el encerrado
mi corona son tres flores nacidas del desenfreno de mi entrepierna,
el contraste necesario para mantenerme sobrio dentro de la inconsciencia
(porque no he conocido a ningún adulto!)
y no he conocido otro camino que no sea el que piso con audífonos a todo volumen

nos alzamos a la inversa,
no buscamos el cielo ni la grandeza sino hundirnos cada vez más adentro de la geología moderna, desaparecer sumergidos en nuestros propios gritos de metal y blues, entre acordes duros y rasposos, entre guitarras que hagan llorar y baterías que le peguen durísimo al impacto del presente, en medio del cuarto del ensayo
donde he tenido más revelaciones que en la iglesia,
donde Cristo se se sentaría a escuchar nuestra música de ruina
meneando a ritmo su greña milenaria

no somos salvos, pero somos conscientes, lloramos por perdón antes de pedir más
y nos sublevamos en el auge de la opresión moderna
somos nosotros los que pensamos que todo está mal y bailamos sobre la montaña del colectivo digital fumando mota estúpidamente cara 
estamos en el limbo, señor! a la mitad del futuro que sucede y conocemos lo que ha dejado de pasar!
fuera del camino del supremo, abriendo puertas rotas para entrar a un yermo aun más deshidratado
y revivirlo con barriles de alcohol pestilente
así parece que conseguimos permanecer quietos, a minutos de la media noche casi vivos pero no del todo muertos...
Muchos se asustan pero se siente bien crecer a esta velocidad,
no tengo miedo

tengo hambre

y mucha, mucha sed.

lunes, septiembre 22, 2014


Soy malo, y eso es bueno.
Yo nunca seré bueno, y eso no es malo.

no hay nadie quien yo quisiera ser
que no sea yo mismo.