Fue el trueno que me despertó
o el insondable espesor de la sombra, ya ni supe
El ave en mi pecho detuvo el trino esperando a la flor del medio dia,
pero el eco.
el eco del murcielago se eleva cuando en la sombra se alimenta
Fue el relampago reflejado en la telaraña
o la bondad teñida de maligno
Pero el eco.
Se me instruyó en todo y para todo estuve listo.
De niño levante plegarias que fortalecieron mis huesos
De joven cultivé mi temple para no menguar con la edad
¡Pero el eco!
Nadie me advirtió que resuena detras de los ojos
que duele si deja de sonar
palpita en la garganta y se reproduce en los dedos
siempre está ahi, ausente
nunca lo encuentro al alcance
y al extender mi brazo
siento que el eco reposa en mi mano.
El sueño se ha vuelto polvo pero aún nos espera el futuro,
el veneno inyectado en la rutina del desayuno.
el trueno es la magia que invoca a la tempestad
y con sutíl gracia la lluvia nos recuerda
Que es pecado aburrirse en esta ciudad.
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