Trabajaba en maniobras digitales con mis manos tontas sobre tu versátil piel,
calculaba la distancia y el parsimonioso viaje de tu lengua de humo
que se elevaba sobre la formidable extensión de tus sábanas marchitas,
solemne tapiz onírico
cuyas arrugas cuentan historias de guerra y perdón
bajo el bosquejo macabro de las noches sin nubes.
trabajaba también
en evasivas anticipadas para la hora del almuerzo,
el menú azucarado de una verdad con matices fantásticos
y la ficción salada de volver a una realidad à la carte.
Yo con las manos envueltas en brillante permanencia
derramé aplausos celebrando a la distancia y su inmaculada caricia,
recuperando el aliento en la autopista,
para abandonarnos lejos,
lejos,
sin que nos diésemos cuenta
midiendo la salud en millas,
en tuyas,
en horas tras el volante
y en apego mal invertido
En fin... esta Mañana, repetí el procedimiento: te examiné de cerca y y revisé tus ojos,
volví a verte y lavé tu rostro... tú que crees que estoy un poco loco,
hará falta ver tu lecho y con quién lo compartes,
sabrás dónde estoy al cepillarte los dientes;
y consultando al espejo, verás que de vez en cuando
yo también apago una lágrima al mojarme la cara.
En fin... esta Mañana, repetí el procedimiento: te examiné de cerca y y revisé tus ojos,
volví a verte y lavé tu rostro... tú que crees que estoy un poco loco,
hará falta ver tu lecho y con quién lo compartes,
sabrás dónde estoy al cepillarte los dientes;
y consultando al espejo, verás que de vez en cuando
yo también apago una lágrima al mojarme la cara.