viernes, junio 10, 2016

Hay algo siniestro en tus manos
no deben ser de este mundo

me percaté al ver en su cara marcas alienígenas
de obscuras matemáticas que medían el astro viaje de mi cuello a la entrepierna,
pensaba que estabas bajo mi control, pero al verte bien mejor me dieron ganas de huir,
Creo ahora que hay un plan tuyo más negro que el que yo tenía para ti esta noche 
y tengo la sospecha de que nadie me va a creer

ahora que lo pienso, ya te había visto antes
y no hablo en el sentido romántico, sino que me da terror
soy presa de la angustia por la mañana y trato de evitarte sin éxito
te cuelas en mi campo de visión justo al frente como un terregal
raspándome con arena roja y caliente
caliente...
creo que siempre me meto en problemas por caliente
el blues de tu andar me hipnotizaba
pero el metal de tus piernas terminó de volverme loco

tal vez debo estar enfermo o mal atendido, pero juro que

siento un terror frío cuando mi teléfono digita los números de mi sentencia,
siento una angustia leve cuando mi oreja derecha escucha el patrón sonoro que hace tu teléfono al identificar mi lada.


caí en la cuenta cruda,
la realidad abominable al borde de los 30
si bien empecé con el pié de en medio
no veo que nada termine lejos del agujero negro
entre las piernas de Alicia...
hablo metafóricamente, pero vivo, literal, entre la mierda
desde que empecé a escribir en binario al día de hoy han pasado 10 años
y pensé que moriría sin lograr celebrarlo
pero ahora nazco entre riffs de bajo menos culeros,
en tragos más selectos por mi lengua cada vez más larga,
cada vez más triste y enojada
en el mismo ensayo de mi juventud, pero con bocinas más grandes y más rotas

Renacemos
entre el dominio de los que cada vez tienen más cuando a nosotros nos alcanza para menos,
nos alzamos de entre la juventud que murió a nuestro al rededor, pero sigue caminando y abortando y dando a luz a la desesperanza
entre los bytes de humo y niebla he sido levantado como el rey donnadie
nombrado por mi familia como el encerrado
mi corona son tres flores nacidas del desenfreno de mi entrepierna,
el contraste necesario para mantenerme sobrio dentro de la inconsciencia
(porque no he conocido a ningún adulto!)
y no he conocido otro camino que no sea el que piso con audífonos a todo volumen

nos alzamos a la inversa,
no buscamos el cielo ni la grandeza sino hundirnos cada vez más adentro de la geología moderna, desaparecer sumergidos en nuestros propios gritos de metal y blues, entre acordes duros y rasposos, entre guitarras que hagan llorar y baterías que le peguen durísimo al impacto del presente, en medio del cuarto del ensayo
donde he tenido más revelaciones que en la iglesia,
donde Cristo se se sentaría a escuchar nuestra música de ruina
meneando a ritmo su greña milenaria

no somos salvos, pero somos conscientes, lloramos por perdón antes de pedir más
y nos sublevamos en el auge de la opresión moderna
somos nosotros los que pensamos que todo está mal y bailamos sobre la montaña del colectivo digital fumando mota estúpidamente cara 
estamos en el limbo, señor! a la mitad del futuro que sucede y conocemos lo que ha dejado de pasar!
fuera del camino del supremo, abriendo puertas rotas para entrar a un yermo aun más deshidratado
y revivirlo con barriles de alcohol pestilente
así parece que conseguimos permanecer quietos, a minutos de la media noche casi vivos pero no del todo muertos...
Muchos se asustan pero se siente bien crecer a esta velocidad,
no tengo miedo

tengo hambre

y mucha, mucha sed.