caí en la cuenta cruda,
la realidad abominable al borde de los 30
si bien empecé con el pié de en medio
no veo que nada termine lejos del agujero negro
entre las piernas de Alicia...
hablo metafóricamente, pero vivo, literal, entre la mierda
desde que empecé a escribir en binario al día de hoy han pasado 10 años
y pensé que moriría sin lograr celebrarlo
pero ahora nazco entre riffs de bajo menos culeros,
en tragos más selectos por mi lengua cada vez más larga,
cada vez más triste y enojada
en el mismo ensayo de mi juventud, pero con bocinas más grandes y más rotas
Renacemos
entre el dominio de los que cada vez tienen más cuando a nosotros nos alcanza para menos,
nos alzamos de entre la juventud que murió a nuestro al rededor, pero sigue caminando y abortando y dando a luz a la desesperanza
entre los bytes de humo y niebla he sido levantado como el rey donnadie
nombrado por mi familia como el encerrado
mi corona son tres flores nacidas del desenfreno de mi entrepierna,
el contraste necesario para mantenerme sobrio dentro de la inconsciencia
(porque no he conocido a ningún adulto!)
y no he conocido otro camino que no sea el que piso con audífonos a todo volumen
nos alzamos a la inversa,
no buscamos el cielo ni la grandeza sino hundirnos cada vez más adentro de la geología moderna, desaparecer sumergidos en nuestros propios gritos de metal y blues, entre acordes duros y rasposos, entre guitarras que hagan llorar y baterías que le peguen durísimo al impacto del presente, en medio del cuarto del ensayo
donde he tenido más revelaciones que en la iglesia,
donde Cristo se se sentaría a escuchar nuestra música de ruina
meneando a ritmo su greña milenaria
no somos salvos, pero somos conscientes, lloramos por perdón antes de pedir más
y nos sublevamos en el auge de la opresión moderna
somos nosotros los que pensamos que todo está mal y bailamos sobre la montaña del colectivo digital fumando mota estúpidamente cara
estamos en el limbo, señor! a la mitad del futuro que sucede y conocemos lo que ha dejado de pasar!
fuera del camino del supremo, abriendo puertas rotas para entrar a un yermo aun más deshidratado
y revivirlo con barriles de alcohol pestilente
así parece que conseguimos permanecer quietos, a minutos de la media noche casi vivos pero no del todo muertos...
Muchos se asustan pero se siente bien crecer a esta velocidad,
no tengo miedo
tengo hambre
y mucha, mucha sed.
viernes, junio 10, 2016
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