jueves, agosto 30, 2012

Retrato de nuestra ruina

Las semanas ardían en desorden,
el calor de agosto brotaba como sal formando mapas de fatiga en mi ropa,
la ventisca negra de asfalto ardiente no impedía que caminase rumbo a mi lugar
donde, enterrado en esa cama de masculinísimo duvé, me gozaba apuñalando con los dedos
la inocente luminiscencia de la soledad en línea.
Ahí empezó mi error...
Caminar de la mano del cargador
romanceando con la red inalámbrica,
hablándole a los 40 grados de tu retrato en álbumes llamados "simplemente yo"
dejé de ser hombre
para convertirme en bit,
en fracción de humano,
en plenitud de ruina
hay que tener gracia para abrazar al vacío,
pero hay que ser más astutos para dejarse llevar por la mentira
hasta que inicia la labor física.
Llegaron y se esfumaron los Agostos y con ellos la mole caliente de semanas geográficas en la ropa,
el duvé se volvió porno y con los dedos apuñalaba el nadir en el horizonte de la piel que menos conoces
en la más delicada muestra de tu amor tan inocente y el mío tan obsceno.
Crecimos igual que la cama, como telenovelas o series con monos chinos
yo me comí tu infancia y tu devoraste "mis planes"
desplumé tus alas y arrancaste las mías.
Juntos lamimos el fondo de vasos que ocultaban sonrisas tuyas en sus corazones de cristal,
Juntos naufragamos a mitad de la noche en esta laguna salobre de sudor, grafito y mezcal.
Juntos acabamos hasta el tuétano de nosotros mismos
y el hartazgo nunca tuvo mejor sabor
mientras jalábamos los pétalos del ya no me quiere
que caían sobre la espuma de aburridos vasos de cerveza.
Tuve la idea loca de ser un fugitivo de las prisiones acrílicas de tus manos
que como armas cargadas de esmalte apuntaban con sus fríos cañones
al muro ciego de mi espalda
dispuestas a condenar a muerte el crimen de ser cómplice
en el trágico encierro de nuestras soledades.
Ignoro que habrá sucedido tras esa sonrisa tuya
cuando por las mañanas me preguntabas si lo quería sin azúcar.
Te vi renacer de entre el cascajo de la religión
y ahora yo muero ante el culto de tu saliva.
Fui el verdugo, ahora soy la víctima.
La luz de luna ha abierto un hueco entre nosotros
y apenas recordamos quienes éramos antes de este momento.
Yo no soy ningún héroe. Nunca lo he sido.
Soy sólo un viejo matón en línea,
contratado entre calzones y tobillos al hombro.
Para nosotros no habrá final feliz de bella y bestia
y ese poco tiempo que me queda
lo pasaré viviendo como un animal,
como una sombra de épocas viejas.
Hay realmente nada bajo un hombre como yo,
y no es secreto que éstas cicatrices no me las hice corriendo
pero tu?
vas a estar mejor sola.

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